El lugar de la prensa rosa en el periodismo tradicional y digital

Hace algo menos de un mes, el diario El País añadía una serie de suplementos a su edición de fin de semana. Las novedades consistían en una revista que denominaron S Moda y una nueva sección en el diario, Revista Sábado, ambos con su edición digital. Los temas tratados: moda, belleza y prensa del corazón.

No es de extrañar el aluvión de críticas que estos cambios suscitaron en los lectores, entre otras razones porque el precio aumentó treinta céntimos por unos contenidos que muchos manifestaron no encontrar de interés. El País se defendió alegando, entre otras razones, que la crisis financiera ha afectado mucho al mercado de la publicidad y que uno de los sectores menos afectados ha sido el de la moda y la belleza, por lo que estas novedades ayudaban a dar un empujón al mantenimiento financiero del diario.

“Esa publicidad contribuye a financiar el conjunto del diario y por supuesto otros suplementos muy apreciados, como Babelia o Negocios”, exponía Milagros Pérez Oliva, defensora del lector de El País.

La razón por la que hemos considerado de interés este caso particular, es porque nos sirve como pretexto para realizar un análisis de las dimensiones de los temas de moda, belleza y famoseo en el periodismo, y en particular en el mundo digital.

Para empezar, ¿qué cabida tienen estos contenidos en la prensa digital considerada “seria”?¿hasta qué punto pueden considerarse de interés general? Es difícil establecer qué contenidos son de importancia o qué enfoques son los correctos, pues está claro que un tema de interés para una persona, puede no serlo para otra. Vicente Jiménez, director adjunto de El País, declaraba acerca de los nuevos suplementos del diario: “Analizar un fenómeno sociológico como el de Belén Esteban, para tratar de comprender cómo una persona puede llevar a una cadena de televisión al liderazgo, es, en mi opinión, un asunto que EL PAÍS debe abordar. Otros aspectos de su vida, en cambio, no nos interesan en absoluto”.

Por otro lado, para cualquier persona acostumbrada a navegar por Internet, queda clara la cantidad ingente de páginas (y por supuesto, también publicaciones impresas) que tratan estos temas hasta la saciedad.

Quizás Internet sea el lugar ideal para el tratamiento de los temas de moda, belleza y prensa rosa, porque, al igual que ellos, encontramos un flujo constante de tendencias y cambios, de modo que un soporte susceptible a una constante actualización parece más adecuado para estas cuestiones consideradas “poco serias”.

Por otro lado no debemos dejar de prestar atención al hecho de que algunas veces, sobre todo en el caso de la prensa rosa, el mundo digital sirve de fuente de rumores y testigos que los periodistas utilizan para corroborar y desmentir historias. Esto terminaría por situar este tipo de periodismo en el lado de lo “no serio”, pues para cualquier persona con criterio, queda claro que la mayoría de esas fuentes no son fiables y que por lo tanto se nos presentan datos que no han sido rigurosamente contrastados.

El debate podría alargarse hasta el infinito debido a la cantidad de posiciones y opiniones. Desde Periodista en la red no vamos a entrar a valorar las razones por las que un periódico “serio” incluiría o dejaría de incluir temas de moda, belleza o prensa rosa, pues todo depende del caso particular, del enfoque, del interés y la importancia, lo que sin duda no podemos negar es la gran cantidad de información de este tipo que en los últimos tiempos ha adquirido una transcendencia sin precedentes.

Laura Ferrer

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